Friday, November 27, 2009

LA GRAN EPIDEMIA

Desde Argentina me ha llegado este correo de Carlos García en referencia a la entrada “La gran epidemia” de este blog. Muchas gracias por tu aportación, es realmente un dato interesante.

 

“Hola Isabel: Soy nieto de miezucos y tengo a mi alcance las microfilmaciones que los Mormones han realizado de los bautismos, matrimonios y defunciones ocurridas en Mieza. Dentro de lo posible trato de investigar mis antepasados y al mismo tiempo hacer algún aporte histórico a quienes lo puedan necesitar. Con respecto a la gran epidemia, podría situarla en el año 1875. Es posible analizar las causas de muerte a partir del año 1863 hasta abril de 1899, fecha en la cual los registros parroquiales pasan a convivir con el registro civil. Por lo tanto, si nos referimos a dicho período podemos encontrar una media de 46 decesos anuales (entre 24 y 64) con el dato notablemente alto de 1875, año en el cual fallecieron 168 personas. De esas muertes, 133 (el 79 %) a causa de Viruelas confluentes pútridas (según certificado médico, de las cuales 58 no superaban los 2 años de vida. Estos datos forman parte de un trabajo que estoy desrrollando en relación a las enfermedades habituales en esos tiempos. Muchas gracias por permitirme hacer este pequeño aporte. Un saludo desde La Plata, Prov.de Buenos Aires, Argentina”

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Saturday, November 14, 2009

LOS FRAILES DEL CONVENTO ROBLEDO

 En el ya mencionado convento[1] de Robledo vivían unos frailes que, de vez en cuando, salían para comunicarse con los demás frailes de los pueblos de alrededor.

 

En cierta ocasión, los frailes de Robledo se acercaron al pueblo de La Zarza, ya que ahí se encontraba otro convento (colindante a la casa del Tío Bernardo). Al parecer, los frailes de Robledo les comentaron que todos juntos debían ir hasta el convento de La Verde (Aldeadávila) ya que el superior les iba a comunicar algún evento importante.

 

Por ello, como les habían indicado, allá acudieron. Sin embargo, como se comenta en La Zarza, aquellos frailes no volvieron a casa, pues, al parecer, sin saber cuál fue el motivo que lo ocasionó, los de Robledino los mataron por el camino.

 

 



[1]  Se comenta que en cada convento no vivían  más de 3 ó 4 frailes.

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Saturday, November 7, 2009

EL CEMENTERIO DE ROBLEDO

 En la zona de Robledo o Robledino de Santo Domingo aún podemos ver la pared de lo que años atrás fue una ermita (algunos del pueblo comentan que aquello en realidad fue un convento).

 

En dicho lugar, sea ermita o convento, lo que sí está claro es que hubo un cementerio. Al parecer, después de que se realizó la venta de la dehesa de Robledo muchas fueron las alteraciones que se hicieron en las pareces colindantes al lugar. Así pues, podemos encontrar varios casos que nos muestran la existencia del cementerio:

 

-Lorenzo quitando paredes en la zona encontró huesos.

-El Tío Claudino al ir retirando las piedras, vio como iban saliendo huesos que estaban sujetos a la raíz de la zarceña que cubría la pared.

-Sebastian Martín haciendo un albañal en la cortina colindante al lugar, se encontró con varias tumbas.

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Wednesday, November 4, 2009

AL LADRÓN

Santiago “El Rojo” (mi tatarabuelo), Bernardo y el Tío Chalán (Joaquín) eran tres hermanos -muy grandes ellos- de La Zarza de Pumareda, que dedicaron más de media vida a guardar las ovejas de los amos.

 

Cierto día, mientras se encontraban en el campo, vieron “síntomas” (como indican los vecinos del pueblo) de que les iban a robar. Por ello, se prepararon con piedras y palos a esperar la llegada del ladrón.

 

Transcurrió el día y por allí no apareció nadie; sin embargo, ellos no bajaron la guardia. Al llegar la noche, sintieron como alguien se acercaba al lugar donde se encontraban los carneros de la piara. Por ello, sin pensárselo dos veces, allá que salieron los tres grandes muchachos para defender la hacienda. El ladrón no tuvo tiempo de decir ésta boca es mía, y salió del lugar despavoridamente.

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Tuesday, November 3, 2009

TRIQUINA

 

El ya mencionado Ángel Calvo, carnicero de La Zarza, en cierta ocasión acudió a casa del Tío Tamborilero para matar unos cebones.

 

Después de realizar la tarea -como venia siendo costumbre- a media mañana se sacaba algo para que almorzaran los allí presentes. Sin embargo, tras buscar en la despensa, no encontraron nada con lo que poder convidar, por lo que vieron como buena alternativa comenzar con los cerdos recién sacrificados.

 

Allí pasaron buena parte de la mañana cocinando, y finalmente comieron  de uno de los cebones que habían matado.

 

Cuando llegó el mediodía, Ángel acudió al cercano pueblo de Masueco, pues era allí donde se encontraba el veterinario. Tras ser analizado el trocito de lengua,  el hombre dio a conocer que el animal tenía triquina –una enfermedad que se enquista en el ser humano causándole la muerte-. Aún así, de esa se libraron.

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