LA GRAN EPIDEMIA
En el pueblo de Mieza de La Ribera los más mayores recuerdan que sus abuelos ya contaban que en el pueblo se sufrió una gran gripe.
Fue tan grave, que el pueblo se quedó con muy pocos vecinos. En un primer momento, como dato curioso a señalar, fue que los primeros que iban cayendo fueron los que mejor vivían, como por ejemplo el señor cura.
En poco tiempo murió tanta gente que decidieron no tocar las campanas de la iglesia, y ni tan siquiera celebrar misa. Directamente, según iban falleciendo, colocaban los cuerpos sin vida en los poyos de la ermita. Según se comenta, mientras unos vecinos subían con los cuerpos, otros tantos bajaban en busca de más.
Cierta tarde a un miezuco lo pusieron en el poyo para esperar a enterrarlo. De repente el pobre hombre se levantó y dijo: “¿Qué estoy haciendo yo aquí?”. Con las mismas cogió y se marchó a su casa.
En la Zarza tampoco olvidan esa gran epidemia. Entre los recuerdos que aún se mantienen, señalaré el siguiente:
En la actual casa de Franco, murió toda una familia de la epidemia, pero no en el mismo año. Cuando muchos de los miembros ya se encontraban enfermos, el medico les comunicó que no comieran todos del mismo plato, ya que de esa forma se contagiarían más rápido.
Se comenta que esa familia no hizo caso del consejo que el medico les había dado. Y de esa manera, la enfermedad continuó avanzando. En un primer momento murió el hijo pequeño, y sucesivamente fueron cayendo el resto de los hijos.
Finalmente, pasados unos años, ya sin hijos, murieron los padres de la misma enfermedad.
Hola Isabel: Soy nieto de miezucos y tengo a mi alcance las microfilmaciones que los Mormones han realizado de los bautismos, matrimonios y defunciones ocurridas en Mieza. Dentro de lo posible trato de investigar mis antepasados y al mismo tiempo hacer algún aporte histórico a quienes lo puedan necesitar. Con respecto a la gran epidemia, podría situarla en el año 1875. Es posible analizar las causas de muerte a partir del año 1863 hasta abril de 1899, fecha en la cual los registros parroquiales pasan a convivir con el registro civil. Por lo tanto, si nos referimos a dicho período podemos encontrar una media de 46 decesos anuales (entre 24 y 64) con el dato notablemente alto de 1875, año en el cual fallecieron 168 personas. De esas muertes, 133 (el 79 %) a causa de Viruelas confluentes pútridas (según certificado médico, de las cuales 58 no superaban los 2 años de vida. Estos datos forman parte de un trabajo que estoy desrrollando en relación a las enfermedades habituales en esos tiempos. Muchas gracias por permitirme hacer este pequeño aporte. Un saludo desde La Plata, Prov.de Buenos Aires, Argentina