Saturday, November 14, 2009

LOS FRAILES DEL CONVENTO ROBLEDO

 En el ya mencionado convento[1] de Robledo vivían unos frailes que, de vez en cuando, salían para comunicarse con los demás frailes de los pueblos de alrededor.

 

En cierta ocasión, los frailes de Robledo se acercaron al pueblo de La Zarza, ya que ahí se encontraba otro convento (colindante a la casa del Tío Bernardo). Al parecer, los frailes de Robledo les comentaron que todos juntos debían ir hasta el convento de La Verde (Aldeadávila) ya que el superior les iba a comunicar algún evento importante.

 

Por ello, como les habían indicado, allá acudieron. Sin embargo, como se comenta en La Zarza, aquellos frailes no volvieron a casa, pues, al parecer, sin saber cuál fue el motivo que lo ocasionó, los de Robledino los mataron por el camino.

 

 



[1]  Se comenta que en cada convento no vivían  más de 3 ó 4 frailes.

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Saturday, November 7, 2009

EL CEMENTERIO DE ROBLEDO

 En la zona de Robledo o Robledino de Santo Domingo aún podemos ver la pared de lo que años atrás fue una ermita (algunos del pueblo comentan que aquello en realidad fue un convento).

 

En dicho lugar, sea ermita o convento, lo que sí está claro es que hubo un cementerio. Al parecer, después de que se realizó la venta de la dehesa de Robledo muchas fueron las alteraciones que se hicieron en las pareces colindantes al lugar. Así pues, podemos encontrar varios casos que nos muestran la existencia del cementerio:

 

-El Tío Grillo quitando paredes en la zona encontró huesos.

-El Tío Claudino al ir retirando las piedras, vio como iban saliendo huesos que estaban sujetos a la raíz de la zarceña que cubría la pared.

-Sebastian Calvo haciendo un albañal en la cortina colindante al lugar, se encontró con varias tumbas.

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Wednesday, November 4, 2009

AL LADRÓN

Santiago “El Rojo” (mi tatarabuelo), Bernardo y el Tío Chalán (Joaquín) eran tres hermanos -muy grandes ellos- de La Zarza de Pumareda, que dedicaron más de media vida a guardar las ovejas de los amos.

 

Cierto día, mientras se encontraban en el campo, vieron “síntomas” (como indican los vecinos del pueblo) de que les iban a robar. Por ello, se prepararon con piedras y palos a esperar la llegada del ladrón.

 

Transcurrió el día y por allí no apareció nadie; sin embargo, ellos no bajaron la guardia. Al llegar la noche, sintieron como alguien se acercaba al lugar donde se encontraban los carneros de la piara. Por ello, sin pensárselo dos veces, allá que salieron los tres grandes muchachos para defender la hacienda. El ladrón no tuvo tiempo de decir ésta boca es mía, y salió del lugar despavoridamente.

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Tuesday, November 3, 2009

TRIQUINA

 

El ya mencionado Ángel Calvo, carnicero de La Zarza, en cierta ocasión acudió a casa del Tío Tamborilero para matar unos cebones.

 

Después de realizar la tarea -como venia siendo costumbre- a media mañana se sacaba algo para que almorzaran los allí presentes. Sin embargo, tras buscar en la despensa, no encontraron nada con lo que poder convidar, por lo que vieron como buena alternativa comenzar con los cerdos recién sacrificados.

 

Allí pasaron buena parte de la mañana cocinando, y finalmente comieron  de uno de los cebones que habían matado.

 

Cuando llegó el mediodía, Ángel acudió al cercano pueblo de Masueco, pues era allí donde se encontraba el veterinario. Tras ser analizado el trocito de lengua,  el hombre dio a conocer que el animal tenía triquina –una enfermedad que se enquista en el ser humano causándole la muerte-. Aún así, de esa se libraron.

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Tuesday, October 20, 2009

SIN CONVITE

 A Ángel Calvo, que fue un carnicero de La Zarza, cierto día le encargaron matar unos carneros para el festejo de una boda.

 

Tras pasar toda la mañana en la tarea, acudió a casa del Tío Tamborilero, que se encontraba a la salida del pueblo (en la carretera de Aldeadávila). Una vez allí, avisó a unos invitados para que le acompañasen a recoger la carne, pues ya iba llegando la hora del convite.

 

Al llegar al lugar donde se supone que debían estar los carneros, se quedaron con dos palmos de narices, pues alguien que se había dado mucha prisa, y que ya sabía lo que tenían de menú, se encargó de estar pendiente y darse prisa en hacerlos desaparecer. Por lo tanto, aunque, los de la boda continuaron con la celebración, no pudieron saborear esos suculentos carneros.

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Monday, October 19, 2009

EN EL LECHO DE MUERTE

 Un hombre de Aldeadávila de La Ribera al pasar por el pueblo de La Zarza, vio unos pinos que le llamaron la atención. Cuando pudo volvió, pero en ésta ocasión con intención de arrancarlos. Y así hizo.

 

Cuando los guardias de la zona indagaron para averiguar quién había sido, dieron con el paradero de un hombre, y creyendo que había sido el autor, lo encarcelaron.

 

Transcurridos seis años de aquel fatídico falló, el que realmente había robado los pinos, al encontrarse en su lecho de muerte, confesó que el pobre hombre que se encontraba preso no tenía culpa ninguna. Y ya muy enfermo, como una de sus últimas voluntades, tras confesarse, pidió que lo sacaran.

 

 

 

 

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Wednesday, October 14, 2009

LOS PERROS Y EL PASTOR

 No son pocas las veces que se indica que el mejor amigo del hombre es el perro, ya que es un animal muy leal que acompaña a su dueño en todas las ocasiones, incluidos en los momentos más difíciles.

 

En referencia a esa creencia tan extendida, señalaré un suceso acaecido en La Zarza de Pumareda hace muchísimos años. Los vecinos más ancianos  del municipio recuerdan que sus abuelos cuando contaban el relato ya indicaban que había ocurrido bastantes años atrás, por lo que se hace difícil situarla en el tiempo. Aquí os lo presento.

 

Había un pastor en el pueblo, como tantos y tantos otros, que pasaba todo el año, día y noche, en el campo cuidando de sus ovejas con sus dos perros fieles. Cierto día, el hombre ya mayor, falleció.

 

Cuando los vecinos se dispusieron a trasladar el cuerpo sin vida hasta el mismo pueblo, los perros, por más que los acompañantes lo evitaban, seguían detrás a su ya difunto amo. Finalmente, tras la insistencia de unos y la perseverancia de otros, consiguieron que los perros regresaran al campo con el rebaño.

 

Aquel mismo día por la noche, tras haber sido enterrado el hombre, los perros habían olisqueado el camino que les llevaba hasta el pueblo, y allí se acercaron. Al parecer se pasaron la noche entera aullando. Así pues, el comentario del pueblo a la mañana siguiente fue que no pudieron pegar ojo, ya que los perros no habían permanecido en silencio ni un solo instante. Pero ahí no acaba la historia. Un hombre se acercó al cementerio –por casualidad-, y cual no sería su sorpresa al ver que en la tumba donde yacía el pastor la tierra estaba levantada.

 

Según parece, los perros habían pasado parte de la noche escarbando en el lugar, ya que habían olisqueado que allí se encontraba su amo y aunque intentaron sacarlo, por suerte, no lo consiguieron. 

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Tuesday, October 13, 2009

LA CABAÑA DE LA CHISPA

 En el término de La Zarza, en la zona de Camino Fuentes, encontramos una cabaña conocida como La Cabaña de La Chispa. En dicho lugar hace unos 80 años ocurrió una gran fatalidad.

 

Cierto día mientras dos pastores del pueblo (Francisco y Agustín) y la hija de uno de ellos se encontraban en dicho lugar, comenzó una tormenta.  Por ese motivo, los tres se guarecieron en la cabaña, para dejar pasar el tiempo.

 

Transcurridos los minutos los dos pastores se asomaron, pues parecía que ya había acampado. Pero, por fatalidades de la vida, en ese instante cayó un mal rayo en la misma entrada de la cabaña, matando de esa manera a los dos hombres. La pequeña, que se encontraba dentro, se salvó.

 

 

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Monday, October 12, 2009

LA GRAN EPIDEMIA

En el pueblo de Mieza de La Ribera los más mayores recuerdan que sus abuelos ya contaban que en el pueblo se sufrió una gran gripe.

 

Fue tan grave, que el pueblo se quedó con muy pocos vecinos. En un primer momento, como dato curioso a señalar, fue que los primeros que iban cayendo fueron los que mejor vivían, como por ejemplo el señor cura.

 

En poco tiempo murió tanta gente que decidieron no tocar las campanas de la iglesia, y ni tan siquiera celebrar misa. Directamente, según iban falleciendo, colocaban los cuerpos sin vida en los poyos de la ermita. Según se comenta, mientras unos vecinos subían con los cuerpos, otros tantos bajaban en busca de más.

 

Cierta tarde a un miezuco lo pusieron en el poyo para esperar a enterrarlo. De repente el pobre hombre se levantó y dijo: “¿Qué estoy haciendo yo aquí?”. Con las mismas cogió y se marchó a su casa.

 

En la Zarza tampoco olvidan esa gran epidemia. Entre los recuerdos que aún se mantienen, señalaré el siguiente:

 

En la actual casa de Franco, murió toda una familia de la epidemia, pero no en el mismo año. Cuando muchos de los miembros ya se encontraban enfermos, el medico les comunicó que no comieran todos del mismo plato, ya que de esa forma se contagiarían más rápido.

 

Se comenta que esa familia no hizo caso del consejo que el medico les había dado. Y de esa manera, la enfermedad continuó avanzando. En un primer momento murió el hijo pequeño, y sucesivamente fueron cayendo el resto de los hijos.

 

Finalmente, pasados unos años, ya sin hijos, murieron los padres de la misma enfermedad.

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Sunday, October 11, 2009

LA VIEJA DEL CAZO

¿Quién no ha oído hablar nunca del Sacamantecas o del Hombre del Saco? Esos personajes terroríficos han sido utilizados durantes años con el objetivo de que los más peques de la casa hiciesen caso y no desobedeciesen  las indicaciones de sus padres, abuelos, tíos… De esa manera, cuando algún chiquillo se disponía a realizar alguna trastada, no faltaba la persona que le señalase lo siguiente: “No hagas eso, ya que va a venir el Hombre del Saco y te va a llevar”. Tras escucharlo, al chaval le entraba miedo y obedecía.

                   

En el pueblo de La Zarza de Pumareda existe un personaje muy peculiar que, al igual que esos seres ficticios, ha sido referente de los mayores, mediante el uso del miedo, para evitar posibles desgracias. En este caso es una mujer que se conoce como La Vieja del Cazo.

 

La característica más peculiar de esa anciana es que solo aparecía en pozos (los de pueblo sobre todo señalan Pozo Airón[1]) y lagunas, y, además, en la mayoría de las ocasiones el uso de La Vieja quedaba limitado a las mujeres, ya que ellas eran las que más tiempo pasaban con los mozalbetes. Por ello, hoy en día en el pueblo de La Zarza son más las mujeres que los hombres que se acuerdan de ese ser tan peculiar que ya ha quedado obsoleto, en desuso.  

 

Así pues, como indican los vecinos, cuando algún mocito, haciendo caso omiso a las indicaciones de sus mayores, se arrimaba a algún pozo o laguna, les decían: “Aléjate del pozo, ya que va a salir La Vieja y con el cazo te va a meter dentro”.

 

Es curioso, ya que entre pueblos que distan entre si de pocos kilómetros podemos encontrar que los personajes cambian. En el pueblo de Mieza el ser que asusta a los niños es el Bobo. Cuando algún niño hace lo que no debe le indican: “Que viene el Bobo”, o “No te arrimes que está el Bobo”.

[1] Pozo Airón está situado en el actual parque infantil. Antiguamente en ese mismo lugar se hallaban las pozas donde las mujeres acudían con el cesto a lavar la ropa.


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